Orgullo y decepción
Hay una diferencia ridículamente amplia entre ser y estar orgulloso. Casi todas las personas son orgullosas, podría decirse que están orgullosas de sí mismas y su mediocridad, de no haber logrado nada importante en esta vida; ni siquiera algo importante para sus seres "queridos" o para sí mismos. La forma en que la gente orgullosa piensa es enredadiza como una tela de araña, que van tejiendo poco a poco hasta que finalmente acaban dando vueltas en los mismos ideales. La gente orgullosa es gente cerrada a sus propias opiniones, por más mal que estén. Por más que esa gente me cause repulsión, no puedo hacer nada contra su orgullo, el cuál es más fuerte que el acero, y a la vez más frágil que el cristal. ¿Pero por qué querría hacer algo si ese tipo de personas se dañan a sí mismos más de lo que nadie en la vida los dañará? No lo sé, quizás sea porque me enferma ver tanta gente hipócrita merodeando por las calles de mi mundo.
Por otro lado, está la gente que se siente orgullosa. Sí, esa gente igualmente asquerosa y nefasta a la que le gusta atribuirse el crédito por las acciones que realizan otras personas. Esa gente estúpida que le brinda su lástima a gente que se muere por recibirla, como si de agua u oxígeno se tratase. Afortunadamente nunca tuve que lidiar con ese tipo de personas. Nadie intentó jamás robar el crédito de mi trabajo, así fuera porque no le dieran valor. Aunque intenté hacer algo valioso siempre, sé que lo que hago tiene un valor enorme... Y no necesito que nadie me lo diga para saberlo.
En aquel entonces yo era una peste más, también buscaba validación. Hacía lo que fuera por hacerla orgullosa, pero siempre había una excusa, un pero, un error, algo que lo desmeritara completamente. Es difícil hacer orgullosa a una persona orgullosa, que ya tiene su orgullo fijado en sí mismo. Mi trabajo siempre se recibió de la peor forma, pero gracias a eso me esforcé y pude hacer un trabajo de calidad sin la ayuda de nadie. Yo sola superé al enjambre de alacranes en el que estoy, aunque no quieran verlo. Aunque ella no quisiera verlo, a pesar de que cualquier cosa que hiciera le decepcionara...
Pero no aprendí sino hasta mucho después cómo es esa gente. Te consumen lentamente, drenan tus ganas de hacer algo, o de tan sólo existir. No recuerdo cuántas veces habré entrado en ese estado, o por cuánto tiempo permanecía así hasta que volvía a retomar la conciencia, o parte de ella. Pero en esos momentos en los que parecía un robot era cuando mejor me iba; probablemente porque no mostraba ninguna emoción en absoluto y ellos asumían que yo estaba bien, o quizás porque no recuerdo bien lo que pasaba cuando me inducían en ese trance, y lo que sea que pudiera recordar como algo malo se desvanecía inmediatamente de mi memoria.
En algún momento, después de volver siempre al mismo punto a pesar de intentar muchísimas cosas distintas, empezó a surgir una pregunta dentro de mi cabeza... ¿El problema soy yo? Suena ridículo, ¿verdad? Ahora soy yo una de esas niñas estúpidas y despreocupadas que sólo quieren atención. Pero yo soy diferente a ellas y lo seguiré probando mientras viva, así que me lo guardaré para mí. Aún así... No dejo de preguntarme por qué a mí me va tan mal siendo que me esfuerzo el doble, o quizás el triple, de lo que cualquiera de esas babosas se ha esforzado jamás en su vida. Todo lo que alguna vez intenté para hacerlos felices dejó de tener sentido alguno después de que no sirviera. Dejé de preocuparme por esas cosas que, al final de cuentas, no me servían en nada. Los estudios, socializar, aprender, todo es inútil. Lo único que ellos quieren es que parezca perfecta según su propia definición de perfección: cuando no lo hago, los decepciono. Y cuando lo hago también... Entonces, ¿qué estoy haciendo mal? Todo lo que hago son cosas que aprendí de ellos. Desde pequeña aprendí que debo conseguir lo que quiero actuando de tal forma que la gente sienta la necesidad de dármelo. Incluso funcionaba con ellos en un principio, pero ya conocen mi estrategia. Mi forma de ser y relacionarme con los demás es la forma en que ellos me enseñaron, pero no les basta. Lucen decepcionados, así como todas las personas siempre me decepcionan a mí. ¿Soy yo también una decepción? ¿Por qué no puedo hacer nada bien?


