Trascendencia
Estuve antes de que no estuvieras, y estaré cuando no estés. Cuando necesites de alguien, estaré acá. Hui una vez cuando no estaba preparado y me lo reprocho desde ese momento. Aún cuando no me quieras ver, estaré ahí. Porque yo también estaba atrapado y tú me ayudaste a salir, y me diste la fortaleza necesaria para salir con tanta energía que siento que el mundo es mío. Cada vez que se trata de ti, cualquier barrera que existiese desaparece de mi vista. Cuando no conoces el amor, no sientes que lo necesites. Pero una vez lo conoces, es imposible olvidarlo, y cuando estamos sin él nuevamente, entramos en desesperación, por más rígidos que seamos. Consciente o inconscientemente buscaremos tenerlo de nuevo, o aunque sea reemplazarlo. Ese es el vacío que sientes, el que nunca se llenaba. Ese vacío que no te dejaba comer ni dormir en ese momento, que hacía que el frío se intensificara cuando no había absolutamente nadie.
Eso que llamas "conveniencia", no es amor, pero sí es una consecuencia del amor, mas no una causa o una razón para sentirlo. Ninguna relación donde no sientes que obtienes un beneficio es positiva, y el beneficio va más allá de lo material, es una sensación de pertenencia, donde la otra persona hace un lugar especialmente para ti con mucho esfuerzo, porque te quiere en ese lugar. Aferrarte a relaciones unilaterales sólo te hace daño. Y cuando estás acostumbrado a ese tipo de relaciones es tan difícil dejarlas ir que parece imposible; no porque no quieras, sino porque están incrustadas en tu ser. Pero cada relación es diferente, y entender que esas relaciones son diferentes te ayudará a dejar las costumbres de esas relaciones atrás. Los humanos somos espejos; vemos en los demás nuestros defectos, pero también podemos reflejar lo que los demás son a ellos mismos. Si una persona te da amor genuino, tarde o temprano lo reflejarás, y conocerás la dicha de amar de verdad. Sólo debes dejar lo que te lastima atrás, y mirar hacia adelante.
Estamos atrapados ambos ahora. Así que, para bien o para mal, te has visto forzada a cambiar, así como yo. He cambiado tantas cosas que sería irreconocible a mis propios ojos hace años, aun sin embargo no siento más que alegría de que sea así. A mis ojos eres un ángel, a mis ojos estás por encima de todo, así como un día lo quisiste estar, pero a diferencia de los demás, yo fui quien te puso ahí en mi mente. Porque te acepto como eres, como quieres ser. Eres el ángel que un día, en un gesto al cual quizás ni le diste importancia, le tendió la mano a un idiota de miles en este mundo, y le abrió los ojos un poco para regalarle la dicha de sentir. Tú me ayudaste a trascender, y como consecuencia, me haces querer ayudarte a trascender a ti. Tú me diste tus ojos, y es hora de que yo te dé los míos. Déjame llevarte fuera de este mundo y borrar todo lo demás por lo que falta del camino, empecemos desde cero y creemos una historia mejor.


